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LA LAGUNA CHINA La laguna China, o laguna de Diana (como más adelante veremos), está actualmente desecada como consecuencia de la excavación de un canal que desvía las aguas del arroyo de Carralaguna, existiendo en su lugar una pradera que se encharca a pesar de todo cuando las lluvias son abundantes, como reclamando su derecho a la existencia. La laguna China era, y en cierto modo aún lo sigue siendo, la laguna más emblemática de todo el sistema lagunar de Cantalejo. Dicha laguna dio origen, casi con toda seguridad, a la aparición de un lugar de culto, anterior a la romanización, dedicado a la veneración de las aguas y de los árboles, propia de las tribus celtas que se asentaron en el término municipal de Cantalejo. En efecto, el culto a Diana sigue estando presente en la letra de muchos paloteos, danzas de origen celta, en las que todo gira en torno al culto a la fertilidad de la tierra y el agua como fuente de vida. Con posterioridad, los romanos dedicaron dicho templo a la diosa Diana (Diosa de las aguas, de los bosques y de la caza), de cuyo nombre deriva el topónimo China. La evolución más probable de dicho topónimo es: Diana > Xana > Chana > China (1) El emplazamiento de la actual ermita del Pinar, corresponde al citado lugar de culto, en el que más tarde se instaló una necrópolis visigoda y probablemente un eremitorio hacia finales del siglo VII o principios del VIII, que finalmente dio lugar a la actual ermita, situada junto a un balcón natural desde donde se domina la Sierra de Guadarrama, la campiña y sobre todo el emplazamiento de la desaparecida laguna China. Los nombres conocidos de la ermita fueron sucesivamente los siguientes: (1) • Santa María
de Laguna China, desde la época medieval hasta por lo menos 1452 En cuanto a la desecación de la laguna, no se tiene constancia exacta de cuando tuvo lugar, aunque presumiblemente debió ocurrir en tiempos relativamente recientes, tal vez a finales del siglo XIX o principios del XX, con el fin de aprovechar para pastos la pradera que generó la laguna tras su desecación. Actualmente el lugar en el que estuvo situada la laguna China(1) está rodeado por una cerca de alambre en cuyo interior pasta el ganado bovino. Dentro de dicha cerca se encuentra también una de las lagunillas de los Sotillos Encimeros (la situada más al norte), la cual es utilizada como abrevadero por el ganado, siendo este el origen de que dicha laguna sea denominada frecuentemente como laguna China, cuando, como se ha dicho anteriormente, la laguna China hace mucho tiempo que no existe como tal.
Obviamente, la denominación “Lagunas de Cantalejo” hace referencia al término municipal en el que se ubican las lagunas. El origen del topónimo Cantalejo, aunque algún autor(1) supone que deriva de Campo de Alejo, se considera mucho más probable el origen que le atribuye Francisco Fuentenebro (historiador de Cantalejo), el cual supone que deriva de Canto Alesio, Aleio o Alejo. Canto es una palabra céltica que significa límite, mojón, hito o frontera y efectivamente, los límites entre los pueblos prerromanos Vácceos y Arévacos, dentro de la actual provincia de Segovia, aunque imprecisos, bien hubieran podido ser los siguientes: Desde Laguna de Contreras, remontando el curso del río Duratón, hasta Molinilla, o incluso hasta su confluencia con el río San Juan (muy cerca del lugar conocido como Canto del Hornillo) y desde aquí, pasando por el Canto de Alesio (Cantalejo), hasta Coca. Ambas localidades, Cantalejo y Coca, denominada antiguamente Cauca vaccea, fueron inequívocamente vácceas. Alesio es un nombre de origen griego, latinizado como Aleio (Alejo durante el medievo), cuyo significado es defensor, por tanto, según esto, Cantalejo significa límite de Alesio o límite de Alejo, siendo su posible evolución la siguiente: Cantoalesio > Cantoaleio > Cantaleio > Cantalejo No es nada probable que signifique defensor del límite, ya que al no ser el nombre de origen latino, los romanos seguramente lo utilizaban sólo como nombre de persona, sin hacer referencia a su significado original en griego y por tanto, sólo tenga relación con el personaje que ocupó estos parajes al inicio de la dominación romana. El origen de los nombres de las lagunas, hace normalmente referencia a los usos a los que tradicionalmente han sido destinadas, a sus ancestrales dueños, a la vegetación predominante en sus riberas, a su configuración, etc. Entre dichos nombres, destaca como denominador común a muchas de ellas el vocablo “nava”. Dicho vocablo, de origen precéltico, viene a significar depresión relativamente llana, cubierta de hierba, en cuyo fondo puede existir una laguna. Comenzando por nava existen ocho lagunas: Navacornales, Navalayegua, Navalagrulla, Navalucia, Navazuela del Bermejal, Navalsoto, Navacentella y Navahornos, además de la desaparecida Balsa de la Nava y la laguna temporal de Navalpobo, esta última ya en el Término Municipal de Lastras de Cuéllar. Siete hacen referencia a sus antiguos dueños: Navalucia, Navacentella, Juan, Matisalvador, Los Abarcales y La Muña, además del bodón de Juana (situado entre las lagunas de Navacornales y de Navalayegua), los bodones de Agudiez y de Asenjo y la desaparecida laguna de Mingorrubio (Domingo Rubio), que estaba situada bajo el vertedero de residuos sólidos urbanos (hoy estación de transferencia). La laguna de Matisalvador debe su nombre a Mate, Mateo(1), o Martín Salvador la laguna de los Abarcales y los bodones de Agudiez y de Asenjo, a las familias de los Abarcales, Agudiez y Asenjo respectivamente. En cuanto a las lagunas Muña y de Navacentella: Muño y Tello eran nombres comunes en la Edad Media, siendo conveniente hacer constar al respecto, que los nombres originales de los antiguos dueños de las lagunas Navacentella, Muña y Navalucia eran Serracín Tello, Muño y Lucio respectivamente, derivando los nombres de las lagunas de la costumbre de nombrar las tierras de un determinado propietario por su nombre, pero con género femenino, ya que a la tierra se le atribuye dicho género; extremo que se aprecia claramente en el caso de Navalucia, escrito sin acento, cuando, si procediera de Lucía, debería llevarlo. La laguna de Navacentella, se nombra muchas veces incorrectamente como Navacentello, cuando su nombre debe ser Navacentella, derivado del repoblador medieval, Serracín Tello, que en 1210 se apropió de la nava que circunda la laguna y le dio su nombre. La evolución más probable de dicho nombre debió ser: Navaserracintella > Navacintella > Navacentella Tres con respecto a los usos de la laguna o de la nava circundante: Navalayegua (nava dedicada a pastos para las yeguas), Yegüeriza (lugar destinado a guardar o proteger las yeguas) y Navahornos: Los “Fornos de Bragados”, “Hornos de Bragados”, de donde deriva la actual denominación de Navahornos están referenciados el 21 de julio de 1381(1) como lugar de reunión de los representantes de las Comunidades de Villa y Tierra de Sepúlveda y de Cuéllar. Dicha denominación tiene su origen en la existencia de hornos para hacer carbón vegetal en sus proximidades. Otras cuatro lagunas hacen referencia al tipo de fauna que las frecuenta o frecuentaba: La laguna de los Pollos, El Sapo, Navalagrulla y Navazuela del Bermejal. La laguna de los Pollos debe su nombre al hecho de que en dicha laguna abundaban las crías o pollos de determinadas aves acuáticas. La laguna de Navazuela del Bermejal consta de dos áreas bien diferenciadas; la primera denominada Navazuela o Navazuela del Bermejal que forma una laguna temporal en tiempo de grandes lluvias, y la segunda denominada simplemente El Bermejal, configurada por una zona encharcada aguas abajo de la primera. En cuanto al origen del nombre, es posible que derive de la existencia en la misma de un pececillo de unos 15 cm de longitud, con la base de las aletas pares roja, la bermeja o bermejuela europea (Rutilus arcasii) que, remontando el arroyo de la Nava del Pobo desde el cercano río Cega, puede quedar atrapado en este área cuando se retiran las aguas. Otras ocho lagunas hacen referencia a la vegetación circundante: Los Sotillos Encimeros (dos pequeñas lagunas situadas junto a la laguna China), El Sotillo Bajero, Los Algarrobales, La Cespedosa, Navalsoto, Navacornales y La Temblosa. La laguna de Navacornales, aunque aparentemente pueda parecer que deriva del ganado vacuno que normalmente pasta en sus proximidades, deriva realmente de un arbusto, el corno o cornejo sanguino (Cornus sanguinea), también denominado cornal, que abundaba en la nava que circunda la laguna, el cual debe su nombre a la dureza de su madera. Aún quedan algunos cornales en la ribera del Caslilla, en las proximidades de Sepúlveda. En cuanto a la laguna de La Temblosa, deriva del tiemblo o álamo temblón (Populus tremula) que se desarrollaba antiguamente en la laguna y que ha sido sustituido actualmente por el chopo negro (Populus nigra). Y finalmente una que hace referencia a su configuración: La laguna de La Cerrada está efectivamente cerrada, recibiendo sus aguas del aporte subterráneo exclusivamente, aunque actualmente el emisario de Navalagrulla comunica, mediante un somero canal con La Cerrada, antes de llegar a la laguna de El Sapo. De todas formas, parece mucho más probable que el nombre derive de “cerrado”, que en la edad media significaba y aún significa “cercado para el ganado”. Con respecto a las lagunillas de Los regajales, su nombre deriva de los “regajos” o arroyos que se forman en la zona cuando las lluvias son abundantes, las cuales dejan tras de sí encharcamientos temporales de cierta importancia. En cuanto a los nombres de los arroyos, el origen de los topónimos es el siguiente: • Arroyo de Las Rivillas, diminutivo de riba o ribera (margen de un río o arroyo), deriva de la “Ribiella Consegera”, citada en el Fuero de Sepúlveda, de donde deriva la actual denominación de arroyo de las Rivillas. En dicho lugar se reunieron durante siglos los representantes de las Comunidades de Villa y Tierra de Sepúlveda y Cuéllar (probablemente también los de Fuentidueña), para dilucidar cuestiones de límites y aprovechamientos relativos a estas comunidades. El emplazamiento de la Rivilla Consejera corresponde, casi con toda seguridad, al entorno de la laguna de Navahornos, como lo prueba el hecho de que, el 22 de septiembre de 1501(1), se reunieran en dichos pagos los representantes de las Comunidades de Villa y Tierra de Sepúlveda y Cuéllar, para efectos similares a los anteriormente referenciados en 1381 en los “Fornos de Bragados” • Arroyo de
Los Pozuelos, por la existencia de pozos en sus alrededores. |
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