Origen de los topónimos

LA LAGUNA CHINA

La laguna China, o laguna de Diana (como más adelante veremos), está actualmente desecada como consecuencia de la excavación de un canal que desvía las aguas del arroyo de Carralaguna, existiendo en su lugar una pradera que se encharca a pesar de todo cuando las lluvias son abundantes, como reclamando su derecho a la existencia.

La laguna China era, y en cierto modo aún lo sigue siendo, la laguna más emblemática de todo el sistema lagunar de Cantalejo. Dicha laguna dio origen, casi con toda seguridad, a la aparición de un lugar de culto, anterior a la romanización, dedicado a la veneración de las aguas y de los árboles, propia de las tribus celtas que se asentaron en el término municipal de Cantalejo. En efecto, el culto a Diana sigue estando presente en la letra de muchos paloteos, danzas de origen celta, en las que todo gira en torno al culto a la fertilidad de la tierra y el agua como fuente de vida.

Con posterioridad, los romanos dedicaron dicho templo a la diosa Diana (Diosa de las aguas, de los bosques y de la caza), de cuyo nombre deriva el topónimo China. La evolución más probable de dicho topónimo es:

Diana > Xana > Chana > China (1)

El emplazamiento de la actual ermita del Pinar, corresponde al citado lugar de culto, en el que más tarde se instaló una necrópolis visigoda y probablemente un eremitorio hacia finales del siglo VII o principios del VIII, que finalmente dio lugar a la actual ermita, situada junto a un balcón natural desde donde se domina la Sierra de Guadarrama, la campiña y sobre todo el emplazamiento de la desaparecida laguna China.

Los nombres conocidos de la ermita fueron sucesivamente los siguientes: (1)

• Santa María de Laguna China, desde la época medieval hasta por lo menos 1452
• Santa María del Pinarejo. Dicho nombre está documentado en 1485
• Santa María del Pinar, desde 1520 hasta la fecha

En cuanto a la desecación de la laguna, no se tiene constancia exacta de cuando tuvo lugar, aunque presumiblemente debió ocurrir en tiempos relativamente recientes, tal vez a finales del siglo XIX o principios del XX, con el fin de aprovechar para pastos la pradera que generó la laguna tras su desecación.

Actualmente el lugar en el que estuvo situada la laguna China(1) está rodeado por una cerca de alambre en cuyo interior pasta el ganado bovino. Dentro de dicha cerca se encuentra también una de las lagunillas de los Sotillos Encimeros (la situada más al norte), la cual es utilizada como abrevadero por el ganado, siendo este el origen de que dicha laguna sea denominada frecuentemente como laguna China, cuando, como se ha dicho anteriormente, la laguna China hace mucho tiempo que no existe como tal.



ORIGEN DE LOS TOPÓNIMOS

Obviamente, la denominación “Lagunas de Cantalejo” hace referencia al término municipal en el que se ubican las lagunas.

El origen del topónimo Cantalejo, aunque algún autor(1) supone que deriva de Campo de Alejo, se considera mucho más probable el origen que le atribuye Francisco Fuentenebro (historiador de Cantalejo), el cual supone que deriva de Canto Alesio, Aleio o Alejo.

Canto es una palabra céltica que significa límite, mojón, hito o frontera y efectivamente, los límites entre los pueblos prerromanos Vácceos y Arévacos, dentro de la actual provincia de Segovia, aunque imprecisos, bien hubieran podido ser los siguientes: Desde Laguna de Contreras, remontando el curso del río Duratón, hasta Molinilla, o incluso hasta su confluencia con el río San Juan (muy cerca del lugar conocido como Canto del Hornillo) y desde aquí, pasando por el Canto de Alesio (Cantalejo), hasta Coca. Ambas localidades, Cantalejo y Coca, denominada antiguamente Cauca vaccea, fueron inequívocamente vácceas.

Alesio es un nombre de origen griego, latinizado como Aleio (Alejo durante el medievo), cuyo significado es defensor, por tanto, según esto, Cantalejo significa límite de Alesio o límite de Alejo, siendo su posible evolución la siguiente:

Cantoalesio > Cantoaleio > Cantaleio > Cantalejo

No es nada probable que signifique defensor del límite, ya que al no ser el nombre de origen latino, los romanos seguramente lo utilizaban sólo como nombre de persona, sin hacer referencia a su significado original en griego y por tanto, sólo tenga relación con el personaje que ocupó estos parajes al inicio de la dominación romana.

El origen de los nombres de las lagunas, hace normalmente referencia a los usos a los que tradicionalmente han sido destinadas, a sus ancestrales dueños, a la vegetación predominante en sus riberas, a su configuración, etc.

Entre dichos nombres, destaca como denominador común a muchas de ellas el vocablo “nava”. Dicho vocablo, de origen precéltico, viene a significar depresión relativamente llana, cubierta de hierba, en cuyo fondo puede existir una laguna.

Comenzando por nava existen ocho lagunas:

Navacornales, Navalayegua, Navalagrulla, Navalucia, Navazuela del Bermejal, Navalsoto, Navacentella y Navahornos, además de la desaparecida Balsa de la Nava y la laguna temporal de Navalpobo, esta última ya en el Término Municipal de Lastras de Cuéllar.

Siete hacen referencia a sus antiguos dueños:

Navalucia, Navacentella, Juan, Matisalvador, Los Abarcales y La Muña, además del bodón de Juana (situado entre las lagunas de Navacornales y de Navalayegua), los bodones de Agudiez y de Asenjo y la desaparecida laguna de Mingorrubio (Domingo Rubio), que estaba situada bajo el vertedero de residuos sólidos urbanos (hoy estación de transferencia).

La laguna de Matisalvador debe su nombre a Mate, Mateo(1), o Martín Salvador la laguna de los Abarcales y los bodones de Agudiez y de Asenjo, a las familias de los Abarcales, Agudiez y Asenjo respectivamente. En cuanto a las lagunas Muña y de Navacentella: Muño y Tello eran nombres comunes en la Edad Media, siendo conveniente hacer constar al respecto, que los nombres originales de los antiguos dueños de las lagunas Navacentella, Muña y Navalucia eran Serracín Tello, Muño y Lucio respectivamente, derivando los nombres de las lagunas de la costumbre de nombrar las tierras de un determinado propietario por su nombre, pero con género femenino, ya que a la tierra se le atribuye dicho género; extremo que se aprecia claramente en el caso de Navalucia, escrito sin acento, cuando, si procediera de Lucía, debería llevarlo.

La laguna de Navacentella, se nombra muchas veces incorrectamente como Navacentello, cuando su nombre debe ser Navacentella, derivado del repoblador medieval, Serracín Tello, que en 1210 se apropió de la nava que circunda la laguna y le dio su nombre. La evolución más probable de dicho nombre debió ser:

Navaserracintella > Navacintella > Navacentella

Tres con respecto a los usos de la laguna o de la nava circundante:

Navalayegua (nava dedicada a pastos para las yeguas), Yegüeriza (lugar destinado a guardar o proteger las yeguas) y Navahornos:

Los “Fornos de Bragados”, “Hornos de Bragados”, de donde deriva la actual denominación de Navahornos están referenciados el 21 de julio de 1381(1) como lugar de reunión de los representantes de las Comunidades de Villa y Tierra de Sepúlveda y de Cuéllar. Dicha denominación tiene su origen en la existencia de hornos para hacer carbón vegetal en sus proximidades.

Otras cuatro lagunas hacen referencia al tipo de fauna que las frecuenta o frecuentaba:

La laguna de los Pollos, El Sapo, Navalagrulla y Navazuela del Bermejal.

La laguna de los Pollos debe su nombre al hecho de que en dicha laguna abundaban las crías o pollos de determinadas aves acuáticas.

La laguna de Navazuela del Bermejal consta de dos áreas bien diferenciadas; la primera denominada Navazuela o Navazuela del Bermejal que forma una laguna temporal en tiempo de grandes lluvias, y la segunda denominada simplemente El Bermejal, configurada por una zona encharcada aguas abajo de la primera.

En cuanto al origen del nombre, es posible que derive de la existencia en la misma de un pececillo de unos 15 cm de longitud, con la base de las aletas pares roja, la bermeja o bermejuela europea (Rutilus arcasii) que, remontando el arroyo de la Nava del Pobo desde el cercano río Cega, puede quedar atrapado en este área cuando se retiran las aguas.

Otras ocho lagunas hacen referencia a la vegetación circundante:

Los Sotillos Encimeros (dos pequeñas lagunas situadas junto a la laguna China), El Sotillo Bajero, Los Algarrobales, La Cespedosa, Navalsoto, Navacornales y La Temblosa.

La laguna de Navacornales, aunque aparentemente pueda parecer que deriva del ganado vacuno que normalmente pasta en sus proximidades, deriva realmente de un arbusto, el corno o cornejo sanguino (Cornus sanguinea), también denominado cornal, que abundaba en la nava que circunda la laguna, el cual debe su nombre a la dureza de su madera. Aún quedan algunos cornales en la ribera del Caslilla, en las proximidades de Sepúlveda.

En cuanto a la laguna de La Temblosa, deriva del tiemblo o álamo temblón (Populus tremula) que se desarrollaba antiguamente en la laguna y que ha sido sustituido actualmente por el chopo negro (Populus nigra).

Y finalmente una que hace referencia a su configuración:

La laguna de La Cerrada está efectivamente cerrada, recibiendo sus aguas del aporte subterráneo exclusivamente, aunque actualmente el emisario de Navalagrulla comunica, mediante un somero canal con La Cerrada, antes de llegar a la laguna de El Sapo. De todas formas, parece mucho más probable que el nombre derive de “cerrado”, que en la edad media significaba y aún significa “cercado para el ganado”.

Con respecto a las lagunillas de Los regajales, su nombre deriva de los “regajos” o arroyos que se forman en la zona cuando las lluvias son abundantes, las cuales dejan tras de sí encharcamientos temporales de cierta importancia.

En cuanto a los nombres de los arroyos, el origen de los topónimos es el siguiente:

• Arroyo de Las Rivillas, diminutivo de riba o ribera (margen de un río o arroyo), deriva de la “Ribiella Consegera”, citada en el Fuero de Sepúlveda, de donde deriva la actual denominación de arroyo de las Rivillas. En dicho lugar se reunieron durante siglos los representantes de las Comunidades de Villa y Tierra de Sepúlveda y Cuéllar (probablemente también los de Fuentidueña), para dilucidar cuestiones de límites y aprovechamientos relativos a estas comunidades.

El emplazamiento de la Rivilla Consejera corresponde, casi con toda seguridad, al entorno de la laguna de Navahornos, como lo prueba el hecho de que, el 22 de septiembre de 1501(1), se reunieran en dichos pagos los representantes de las Comunidades de Villa y Tierra de Sepúlveda y Cuéllar, para efectos similares a los anteriormente referenciados en 1381 en los “Fornos de Bragados”

• Arroyo de Los Pozuelos, por la existencia de pozos en sus alrededores.
• Arroyo de Carralaguna, deriva de carral, carrar o carrera (camino carretero) y laguna. Significa por tanto, arroyo del camino de las lagunas.
• Arroyo de la Nava del Pobo, por la existencia de pobos (álamos blancos) en su entorno.
• Arroyo de Bragadas, de Bragados o de las Jalbegueras. Lo más probable es que en tiempos medievales, tanto la laguna de Navahornos, junto a la que se encontraban los hornos de Bragados, como el entorno de una parte del arroyo de Bragadas, pertenecieran a un mismo dueño que se debió llamar Bragados, derivado del nombre visigótico Bragatus. Si esto fue así y los indicios son muy grandes, las tierras circundantes se debieron conocer como “Las Bragadas, denominándose también arroyo Bragadas o de Bragadas, al cauce que discurría por ellas, el cual aún conserva dicho nombre, derivado de la costumbre de nombrar las tierras por el nombre en femenino de su dueño, denominación que cambia al masculino para el caso de los hornos y que vacila entre femenino y masculino para el caso del arroyo, ya que se puede denominar en femenino aludiendo a la tierra por la que discurre o en masculino, al atribuírsele dicho género al arroyo.
Otro posible origen, considerado mucho menos probable, alude al hecho de que la parte del arroyo más cercana a la laguna de Navahornos, paraje antiguamente llamado “Fornos de Bragados”, fuera elegido en tiempos visigóticos como lugar de reunión (tradición que continuaría más tarde en la contigua “Ribiella Consegera”), ya que la palabra “Braga” se aplicaba en aquel tiempo a las bragas o calzones que llevaban los godos (cuanto más grandes eran las bragas, más importante era el godo) y allí, los godos más relevantes de la comarca, se debían reunir para dilucidar cuestiones importantes.
También se puede pensar que el término bragadas pueda referirse a las mulas falsas (denominadas bragadas) que darían su peor rendimiento al atascarse los carros en los arenales por los que discurre el arroyo, aunque esta posibilidad es aún bastante más remota que las anteriores y en cualquier caso tardía.
En cuanto a lo de Jalbegueras, jalbegue significa afeite o blanqueo, siendo posible que se refiera a las arenas blancas que abundan en su entorno, por su semejanza en cuanto a color, con la cal empleada para blanquear o jalbegar las paredes.
• Con respecto al arroyo de las Encerradillas, lo más probable es que se refiera a la existencia de áreas cercadas (encerradillas) dedicadas al aprovechamiento de pastos para el ganado, pudiendo referirse a un tipo concreto de cercado ligero para el ganado, como el que hoy día está constituido por telas o redes móviles para encerrar a las ovejas. Reafirmando dicha suposición el hecho de que el paraje por el que discurre el arroyo se denomina Encerradillosas (lugar en el que existen o abundan las encerradillas). De todas formas, existe una aparente contradicción, aunque se considera muy poco probable y es que, la terminación “osa” normalmente se refiere a plantas, en cuyo caso podría derivar de “enterradillosas” que serían las “turmas” (Calvatia expecipuliformis) que normalmente aparecen en otoño semienterradas en la arena.
La extensión de las mencionadas encerradillas (según la primera acepción), de las que existen abundantes muestras en áreas colindantes, debió ser aún mayor en el pasado y abarcar la mayor parte del entorno del arroyo, el cual se dedica en la actualidad fundamentalmente a cultivos herbáceos.

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