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Recomendaciones
y Medidas Correctoras
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Antes
de proceder a detallar las recomendaciones y medidas correctoras propuestas,
se hacen las siguientes observaciones:
Es evidente que, si existe voluntad de conservar este tipo de humedales,
dicha voluntad ha de verse refrendada por actuaciones concretas que tiendan
a conservarlos. No se puede decir que se quiere conservar un humedal y
al mismo tiempo romper el equilibrio hidráulico con exceso de riegos,
zanjas de drenaje, extracciones incontroladas de turba, aterramiento de
lagunas, etc.
Tampoco es bueno, aunque no afecte directamente al equilibrio hidráulico.
convertir las zonas próximas en vertederos (controlados o incontrolados),
ya que si se procede de esta forma puede llegar a degradarse tanto el
área que se pierda toda posibilidad de utilización y disfrute
como recurso estético, cultural, recreativo, etc.
El objetivo fundamental debe estar orientado a la búsqueda de soluciones
a la problemática planteada, con el fin de mejorar su situación
actual; procurando al mismo tiempo que dichas soluciones sean lo más
naturales posibles, se integren en la socioeconomía de la zona
y sean técnica y económicamente viables.
Hechas estas salvedades, a continuación
se citan las principales medidas correctoras, que se considera conveniente
llevar a cabo, para recuperar y conservar este tipo de humedales, dichas
medidas son las siguientes:
-Disminución de la velocidad de circulación de las aguas..
-Aporte de caudales suplementarios.
-Limpieza de fondos en lagunas aterradas de forma natural o artificial.
-Adecuación de ciertas lagunas estacionarias para lograr que sean
permanentes.
-Balsas de maduración y recarga de acuíferos.
-Regulación y control del aporte natural
de pluviales.
Disminución de la velocidad
de circulación de las aguas
Para ello lo ideal sería lograr
que el flujo de aguas fuera íntegramente subterráneo y disminuir
la conductividad hidráulica dentro de lo posible.
Se puede actuar de dos formas:
-Eliminando todas las zanjas de drenaje, canalizaciones y encauzamientos
realizados en otro tiempo para desecarlas, con lo cual se conseguiría
disminuir e incluso eliminar la descarga superficial del acuífero
una vez finalizadas las lluvias, ya que el drenaje superficial no sólo
elimina las aguas de la cubeta, sino que provoca además el descenso
del nivel del agua subterránea que la sustenta, debido a la tendencia
natural del acuífero a descargarse por el punto más bajo
del terreno.
-Construcción de pequeños diques de arcilla u otros materiales
de baja conductividad hidráulica, en aquellos lugares que su configuración
lo permita, aprovechando el carácter tectónico de las lagunas,
que limiten dentro de lo posible el flujo de agua a través de las
capas arenosas, con elevada conductividad hidráulica, y favoreciendo
el desagüe a través de la turba y de las margas arcillosas
(toba), que tienen una conductividad hidráulica mucho menor.
Este tipo de actuaciones, aunque pendiente de la realización de
estudios más profundos, podría tal vez realizarse en los
siguientes puntos:
.Oeste de la laguna de El Sapo
.Oeste de las lagunas de La Cespedosa y La Yegüeriza
.Este de la laguna Muña
.Norte de la laguna de Navalayegua
.Oeste de la laguna de Navahornos
Aporte de caudales suplementarios
El aporte de caudales suplementarios se justifica suficientemente en el
hecho de que, si se están detrayendo caudales para riegos de una
forma artificial, no debe resultar extraño que dichos caudales
puedan ser restituidos también artificial mente.
El nivel freático descendió en los últimos años
entre 1 y 2 m (su momento de aguas más bajas puede situarse en
Noviembre de 1995) debido a una sequía que con altibajos duró
diez años. Durante estos años las precipitaciones fueron
casi siempre inferiores a la media, aunque algún año llovió
un poco más, pero no fue suficiente para lograr su recuperación.
Afortunadamente durante los dos años
siguientes llovió abundantemente y los niveles freáticos
se recuperaron satisfactoriamente.
Es obvio que las lagunas no pueden existir sin un aporte de agua suficiente,
que garantice un nivel aceptable de nivel freático en el área
de las lagunas, ya que su alimentación fundamental es a partir
de las aguas subterráneas.
El aporte de caudales suplementarios se considera conveniente por dos
razones:
-Conseguir un estado óptimo de las lagunas durante el máximo
de tiempo posible.
-Hacerlas compatibles con los usos actuales.
Los caudales aportados deberán ser los estrictamente necesarios
para alcanzar los fines propuestos, es decir, alcanzar niveles óptimos
en las lagunas y hacerlas compatibles con los usos actuales, pero no tan
grandes que los cauces se conviertan en arroyos permanentes. La circulación
de las aguas ha de seguir siendo fundamentalmente subterránea e
incluso permitir ciertas fluctuaciones en el nivel de las aguas, para
no desnaturalizar el sistema.
Los caudales aportados, de acuerdo con la estimación realizada
anteriormente, se estima que deberían ser del orden de 922.900
m3/año.
El problema sería ahora la forma de aportarlos:
En Cantalejo se aporta desde 1996 el caudal procedente de las aguas residuales
urbanas una vez depuradas (unos 438.000 m3/año), los cuales, si
se toman las debidas precauciones en cuanto a garantizar su calidad, pueden
paliar en parte el problema, si bien se estima que con este aporte los
niveles óptimos no se alcanzarían todos los años
en todas las lagunas, pero si al menos en el Sotillo Bajero y en Navacornales.
Tal vez pueda llegar a alcanzarse también un nivel aceptable en
Navalayegua.
El resto hasta los 922.900 m3/año, se podría alcanzar suministrándolo
directamente a las lagunas procedente del abastecimiento municipal de
Cantalejo, para lo cual existe suficiente capacidad, aunque dado el alto
coste que supone habría que utilizarlo con mesura. Una alternativa
a este suministro adicional sería regar las praderas circundantes
alas lagunas con aguas procedentes del suministro municipal, contribuyendo
con ello a mantener el ganado en los prados todo el año. aunque
esta medida no aportaría a las lagunas más allá del
20% del agua utilizada, lo cual sería un caudal relativamente pequeño,
o mejor aún convertir en zona de regadío con aguas externas,
el área comprendida entre la ermita del Pinar y Cantalejo, para
lo cual sería necesario construir un canal desde el proyectado
embalse del Cega hasta dicha zona, garantizando en este caso, los retornos
de riegos, el estado óptimo de las lagunas.
Limpieza de fondos en lagunas
aterradas de forma natural o artificial
Sería conveniente limpiar los fondos de prácticamente todas
las lagunas con los siguientes fines:
-Eliminar la suciedad acumulada a lo largo del tiempo (ramas, botes, neumáticos
y otros desechos).
-Corregir el aterramiento natural o artificial de determinadas lagunas
y recuperar su equilibrio.
-Eliminar el exceso de turba acumulado por descomposición de las
plantas acuáticas, así como por las deyecciones de los animales
que pastan en su entorno. Dicho exceso debería depositarse después
en aquellas lagunas que sean deficitarias.
-Adecuación de ciertas lagunas para el descanso y la cría
de aves acuáticas.
Adecuación de ciertas lagunas
estacionarias para lograr que sean permanentes
Este tipo de actuación se podría aplicar en ciertos casos
en los que bien por aterramiento natural o artificial, o por tratarse
de lagunas estacionarias que raramente tienen agua, podrían perderse
como tales, teniendo sin embargo grandes posibilidades.
El caso más claro es el de la laguna de Matisalvador en la que
con una inversión relativamente pequeña se podría
conseguir disponer de una laguna que tuviera agua todo el año y
fuera al mismo tiempo refugio y criadero de aves acuáticas, aún
en el caso de que se secaran todas las demás.
También se podría realizar una actuación de este
tipo en la laguna de Navalsoto, que aún siendo permanente hay años
que casi se queda seca, lo cual contribuiría a convertirla en una
laguna excelente.
Balsas de maduración y
recarga del acuífero
Las aguas residuales de Cantalejo, una vez depuradas, se envían
como ya se ha dicho anteriormente a la laguna del Sotillo Bajero.
Antes de llegar a dicha laguna, se deberían remansar las aguas
en unas balsas de maduración, para lo cual se podrían tapar
los drenajes existentes en la laguna China (laguna de Diana), recuperando
de esta forma dicha laguna. Se conseguiría así una balsa
de maduración de unas 6-8 ha, la cuar se podría completar
con 2 ó 3 caballones de tierra sobre el arroyo de Carralaguna,
entre la laguna China y la laguna del Sotillo Bajero, que crearían
otras tantas pequeñas lagunas y facilitarían al mismo tiempo
la recarga del acuífero.
Con esta actuación, se podría garantizar una calidad excelente
de las aguas en la laguna del Sotillo Bajero. En la laguna China habría
que limpiar los fondos periódicamente.
Regulación y control del
aporte natural de pluviales.
Es obvio que no se puede incrementar el aporte natural de aguas de lluvia,
las cuales por otra parte son imprescindibles para el mantenimiento del
nivel de las aguas subterráneas que sustentan las lagunas, pero
si se puede regular y controlar dicho aporte, de tal forma que el nivel
freático alcance un nivel aceptable.
Para lograrlo, se deberán aprovechar y distribuir óptimamente
los caudales disponibles cuando se produzcan lluvias moderadas, pero controlando
al mismo tiempo que no sean excesivos cuando tengan lugar grandes aguaceros.
Para ello se considera necesario disponer de al menos tres aliviaderos
en el arroyo de las Rivillas y otros tres en el arroyo de las Bragadas.
Con este tipo de actuaciones se puede, entre otras cosas, aprovechar al
máximo el aporte de pluviales a la laguna de navahornos, pero evitando
al mismo tiempo su desbordamiento, así como la inundación
de la carretera de Cantalejo a Cuéllar.
Usos recomendados
Se recomienda continuar con los usos tradicionales pero con las siguientes
limitaciones:
-Riegos: No permitir la extensión de los riegos si no se aportan
caudales adicionales.
-Pastoreo ovino: Se debe seguir permitiendo. aunque las lagunas consideradas
como balsas de maduración deben estar cercadas para evitar que
el ganado beba un agua aún con cierto grado de contaminación.
-Aprovechamiento de pastos en los cercados: Si bien no existe ningún
inconveniente en su continuación, debería limitarse el número
de cabezas que pastan en los cercados para evitar problemas de eutrofización
en las lagunas, debería asímismo controlarse el vertido
de purinesen las proximidades de las lagunas.
-Cría de tencas: En cuanto ala cría de tencas, sería
un uso perfectamente compatible, una vez recuperadas las lagunas y garantizada
una calidad adecuada de sus aguas. Lo que habría que variar es
el tipo de explotación, pasando de una concesión a particulares,
a permisos y cupos de pesca individual.
También se podría introducir otro pez (la bermeja), que
de forma natural llega a veces a las lagunas, al cual se le podría
aplicar el mismo tratamiento.
-Extracción de turba: No se podría hacer, salvo en el caso
de que hubiera que retirarla para el buen funcionamiento de alguna laguna,
la cual se utilizaría normalmente en otras que fueran deficitarias.
-Caza de anátidas: Se podría realizar esporádicamente
en alguna de las lagunas, si bien la mayor parte de ellas debería
reservarse y estar totalmente prohibido. Los permisos para poder ejercer
esta actividad deberían ser personales, limitados tanto en tiempo
como en número de capturas y otorgados por el ente gestor de las
lagunas.
-Acondicionamiento como observatorio de aves: En algunas de las lagunas,
se podrían construir observatorios de aves, integrados lo más
posible en el paisaje, lo cual contribuiría a un incremento de
visitantes en la zona ya su desarrollo turístico. Para este fin
podrían servir las lagunas de Navahornos, Navalayegua, Matisalvador,
etc., e incluso la de Juan una vez clausurado y sellado el vertedero de
Residuos Sólidos Urbanos, (cuando esté en operación
la Unidad de Transferencia de Cantalejo y el vertedero provincial de Segovia).
-Forestal. El uso forestal debería continuar como está,
aunque sería conveniente repoblar con pino resinero, y algunos
rebollos y encinas, ciertas zonas que actualmente tienen poca densidad
y de caducifolios, rosáceas, vergueras, etc., los márgenes
de algunas lagunas y arroyos, con el fin de dar una mayor diversidad al
paisaje y cobijo a la fauna tanto existente como potencial.
-Senda ciclista. Sería también interesante acondicionar
una senda ciclista, no utilizable por automóviles, cuyo trazado
podría partir de la carretera de la ermita, bordeando por el oeste
las lagunas de Navalayegua, Navalagrulla y La Cerrada, cruzando a continuación
el arroyo de las Rivillas, cuyo curso se seguiría hasta la laguna
de Navahornos, la cual se bordearía por el oeste, hasta alcanzar
la carretera de Cantalejo a Cuéllar en el Km 50.
La senda debería ser de tierra, aprovechando al máximo los
caminos existentes, sin más que reparar algunos baches y acondicionar
las zonas excesivamente arenosas y el paso de los arroyos.
Otras recomendaciones
Para lograr estos objetivos, aparte de las medidas correctoras y de las
recomendaciones de uso hechas anteriormente, sería necesario establecer
las adecuadas medidas de protección, entre las cuales merecen especial
mención las siguientes:
-Continuar con los usos tradicionales, integrándolos en la gestión
de las lagunas, pero controlando aquellos aspectos que puedan afectarlas
negativamente. Se debe controlar por ejemplo el número de cabezas
de ganado que pastan en sus proximidades para evitar la eutrofización
de las aguas.
-Establecer un organismo gestor de la zona lacustre, el cual se ocupe
de su conservación y mejora, estableciendo un sistema de gestión
y guardería que lo preserve de posibles agresiones y tome las medidas
necesarias para mejorarlo.
-Establecer restricciones de paso, sobre todo a vehículos todo
terreno, con el fin de evitar vertidos incontrolados de escombros y deterioro
del entorno.
-Establecer un área de protección alrededor de las lagunas
de al menos 200 m en el que no se pueda realizar ninguna acción
sin la aprobación del organismo gestor de las lagunas.
-Declarar parque natural, u otra figura semejante, al menos un área
de 200 m alrededor de las lagunas. Que englobe sin solución de
continuidad todas las áreas inundables. Se estima que dicho parque
debería tener una extensión mínima comprendida entre
700 y 1.000 hectáreas.
-Eliminación de todos los vertederos, tanto los legales de residuos
sólidos urbanos y de escombros, como los incontrolados.
-Eliminación de algunas granjas e instalaciones abandonadas que
lo único que hacen es afear el entorno.
-Disminuir los riegos, allí donde esta actividad contribuya a bajar
el nivel freático, o realizarlos con aporte exterior de aguas.
-Control del pastoreo, y sobre todo del aprovechamiento de pastos en los
cercados, con el fin de evitar la eutrofización de las aguas.
-Repoblar en Castañuela o juncia marina (Scirpus maritimus) el
fondo de las lagunas, ya que sus tubérculos son de gran importancia
en la alimentación de ciertas especies de aves, entre otras el
ánsar común (Anser anser).
-Comprar a los propietarios particulares las zonas antes descritas y ponerlas,
junto con las que actualmente son de propiedad municipal, bajo la tutela
del organismo gestor del parque.
Medidas de seguimiento y vigilancia
Debería establecerse un servicio de guardería para el control
y vigilancia del parque, que cuidara del buen uso del mismo y de que no
se desarrollaran en él actividades que pudieran afectarle negativamente.
Se considera necesario controlar tanto la calidad de las aguas aportadas
procedentes de la depuradora como las de las lagunás de Navahornos
y El Sotillo Bajero, los parámetros que se deben controlar, y las
concentraciones de contaminantes que no se deben sobrepasar para poder
acoger adecuadamente tanto a la fauna piscícola como a las aves
acuáticas, deben ser del siguiente orden:

NOTAS:
1. Estos valores son los que se espera obtener en las lagunas, una vez
hayan pasado las aguas por las correspondientes balsas de maduración
(período de retención aproximado 10 días).
2. Estos valores corresponden a la Directiva 78/659 de la CEE, relativa
a la calidad de las aguas continentales que requieren protección
o mejora para ser aptas para la vida de los peces. Dicha Directiva está
transcrita a la legislación española.
Para especies más resistentes, tales como tencas, gambusias, etc..
se pueden alcanzar durante cierto tiempo los valores indicados entre paréntesis,
sin que la población piscícola sufra por ello consecuencias
irreparables. Aunque dichos valores se deben tomar como señales
de alarma y tomar las medidas oportunas para lograr reducirlos, si no
se consigue en un tiempo razonable se deberá interrumpir el suministro
de agua a las lagunas y corregir las deficiencias existentes en la depuradora
de aguas residuales urbanas.
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